Ruta Por La Historia

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miércoles, 26 de octubre de 2016

Anastasia Romanov, el misterio

* Historia de Anastasia a partir del minuto 54' 25'' del programa
 

Qué sucedió realmente la fatídica madrugada del 16 al 17 de Julio del año 1918 cuando los zares de Rusia y su familia fueron fusilados, es un gran misterio. Aunque muchos documentos salieron a la luz tras la caída de la antigua URSS y, rebelaron detalles gracias a los cuales se pudieron localizar los cuerpos de esta familia, aún quedan dudas e incógnitas por despejar.

Anna Anderson vs Anastasia Romano
Anna Anderson vs Anastasia Romanov

Un año antes, el 16 de marzo de 1917, el Zar Nicolas II se vio obligado a renunciar al trono de Rusia, debido a la situación política y social que se estaba viviendo en aquellos momentos, y cuya información podéis ampliar en la entrada que dedicamos a Rasputín, personaje que vivió de primera mano la Revolución Rusa. Como decíamos, tras la que se llamó la Revolución de Febrero, Nicolas II abdicó a favor de su hermano, el Gran Duque Mikhail Romanov, subiendo al trono como Mikhail I.

Mikhail Romanov
Mikhail Romanov

Sin embargo, ocupó el cargo unas 24 horas para ceder finalmente el poder al Gobierno Provisional, quedando en el mes de Abril bajo la presidencia de Alexander Kerensky, político revolucionario y abogado de profesión, que se mantuvo en este cargo hasta la que se llamó la Revolución de Octubre, cuando los bolcheviques se hicieron con el poder, situando a Lenin al frente del gobierno de la nueva Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Nicolas II vs Jorge V
Nicolas II vs Jorge V

La familia del Zar Nicolas II pidió asilo a su primo Jorge V, Rey de Gran Bretaña, pero este se lo denegó, por lo que la familia del zar terminó siendo recluida en Ekaterimburgo o Yekaterimburgo, donde los llevaron a la Casa Ipatiev. En este lugar, cubrieron todas las ventanas de pintura para que los reclusos no pudieran ser vistos desde el exterior. Y de esta misma manera, tampoco se pudiera ver desde fuera lo que poco tiempo después sucedería dentro...

Casa Ipatiev
Casa Ipatiev
Al año siguiente y como decíamos al principio, la familia al completo fue ejecutada. El heredero, el Zarevich Alexéi tenía 14 años; Anastasia que era la mas pequeña de las hermanas, iba a cumplir 17 y la mayor, Olga, tenía 22 años. Junto a ellos, también fueron acribilladas otras cuatro personas: el médico, la doncella, el cocinero y el camarero.

La versión oficial afirma que el Soviet de los Urales había ordenado las ejecuciones ante la cercanía de las tropas afines al Zar; pero Trotsky, en sus memorias afirma que Filip Goloshchekin, Comisario Militar del Soviet, viajó a Moscú en Julio de 1918 para entrevistarse con Lenin y con Sverdlov, Ministro del Interior y que en esa reunión se decidió la ejecución del Zar y su familia “para no dejar una bandera viva que pudiera ser utilizada por el Ejército Blanco del Zar”.

El nacimiento del mito

El 17 de febrero de 1920, la policía de Berlín rescató a una mujer de las aguas del Canal de Landwehr; por más preguntas que le hacían, la mujer se encontraba en tal estado de sock que sólo podía decir frases inconexas en un alemán con acento extranjero. En primer lugar la trasladaron a un hospital, donde además advirtieron que tenía cicatrices en la cabeza y el abdomen. Al siguiente mes fue trasladada al asilo de Dalldorf y, allí pasó bastante tiempo, sin ser capaz de recordar quien era. Hasta que un día, una de las internas le comentó que se parecía mucho a la Gran Duquesa Tatiana, una de las hijas del antiguo Zar de Rusia, y de pronto, comenzó a recordar que Tatiana... era su hermana y que ella era en realidad… Anastasia!!

Familia Imperial Rusa
Familia Imperial Rusa tomada por la Levitsky Company | Wikipedia

La noticia corrió como la pólvora y, al hospital llegaron algunos familiares cercanos a los Zares para ver si en realidad se trataba de la Gran Duquesa supuestamente asesinada. Algunos veían el parecido pero otros no. De todas maneras, los miembros de la familia Romanov que sí creían que podría ser la Gran Duquesa, la sacaron del asilo y la ayudaron a intentar ser reconocida legalmente en diversos juicios que culminaron curiosamente otro 17 de febrero, pero de 1970 (50 años después de ser rescatada del Canal de Landwehr); ese día, la Suprema Corte de Alemania Occidental emitía una sentencia final cuyo veredicto fue que ella era un fraude.


Pero antes de llegar a esto, sucedieron muchas cosas. Entre ellas las pesquisas del detective Martin Knopf, que apuntaron la verdadera identidad de la chica hacia otra dirección. En 1927, Ernesto Luis, Gran Duque de Hesse, hermano de la Zarina, contrató a este hombre para que intentara encontrar pruebas que demostraran que era un fraude. Efectivamente, sus investigaciones le llevaron hasta una obrera polaca llamada Franziska Schanzkowska.

Franziska Schanzkowska
Franziska Schanzkowska

Franziska había trabajado en una fábrica de municiones durante la Primera Guerra Mundial, y había estado casada con un soldado testigo de la ejecución de la familia imperial rusa. En el trabajo y ya viuda, un día se le cayó una granada de la mano, que al explotar, causó la muerte de un capataz y a ella, varias heridas en la cabeza. Su carácter tras el suceso, se tornó apático y depresivo, pasando a ser declarada insana el 19 de septiembre de 1916, por lo que permaneció un tiempo en dos hospitales psiquiátricos. A principios de 1920, fue reportada como desaparecida de su vivienda en Berlín y desde entonces su familia no volvió a verla o a tener noticias de ella.

En este año 1927, el hermano de Franziska, Felix Schanzkowski, fue presentado a la supuesta Anastasia, que tiempo atrás había adoptado el apellido Tschaikovsky. Al principio este hombre aseguró que era su hermana, pero después en una declaración jurada expuso que solo había dicho que “existía una fuerte semejanza”, por lo que no podía afirmar al 100% que fuera su hermana. Años más tarde, la hija de Schanzkowski dijo en entrevistas pagadas que su padre sabía que aquella mujer era su hermana, pero había decidido dejarla en su nueva vida, que era mucho mejor que lo que la hubiera esperado en un sanatorio mental.

Comparación foto de las tres chicas

¿Realidad o ficción?

Como decíamos al principio, con la caída de la antigua URSS, mucha documentación salió a la luz; y entre ella, el Informe Yurovski, escrito por Yakov Yuroski, jefe de la Checa de los Urales, responsable de la custodia de la familia real en la casa Ipatiev y de lo que fue su ejecución. Este  es el informe que redactó a sus superiores bolcheviques donde comenta todos los hechos acaecidos y fue encontrado en 1989. Siguiendo estas pistas se realizaron excavaciones en Ekaterimburgo, donde encontraron los restos de varios esqueletos calcinados. En 1991 los restos fueron exhumados y sepultados en la Catedral de San Pedro y San Pablo siete años más tarde, ya que las pruebas de ADN demostraban que eran los restos del Zar Nicolas, de la Zarina Alejandra y de tres de las Grandes Duquesas. Faltaba el del Zarevich Alexéi y el de una de las hijas.


Yakov Yuroski
Yakov Yuroski

El hecho de que el cuerpo de una de las hijas no se encontrara, permitía que las afirmaciones de Anna Anderson, que es el nombre final con el que se conoció a la supuesta Anastasia, pudieran ser ciertas ya que no había ninguna prueba fehaciente que demostrara que no fuese la Gran Duquesa Anastasia.

Sin embargo, en el año 2007, cuando hacía 23 años que había muerto nuestra protagonista, en un bosque cercano a Ekaterimburgo, por fin se encontraron los restos de los que se confirmó eran el Zarevich Alexéi, y su hermana, la Gran Duquesa María. Tras este hallazgo, pruebas de ADN de una muestra de tejido de Anna Anderson, recogida durante un procedimiento médico en 1979 y que se guardaba en el Hospital Martha Jefferson de Charlottesville (Virginia), se comparó con el de los Romanov y sus familiares, no coincidiendo ni con la del Duque de Edimburgo ni con los huesos, lo que confirmaba que Anderson no era Anastasia. Para más pruebas, las muestras de ADN sin embargo coincidieron con Carl Maucher, sobrino de Franziska Schanzkowska, lo que indica que Maucher y Anderson estaban relacionados por línea materna y que Anderson era probablemente Schanzkowska. 

Y con todo esto en la mano, aún a día de hoy hay estudiosos del tema que ponen en tela de juicio todas las pruebas y afirman que están manipuladas. Leyendo un antiguo artículo, cuyo enlace os dejaré al final para que podáis consultarlo, descubrí un libro titulado "The Riddle of Anna Anderson" ("El enigma de Anna Anderson") del escritor Peter Kurth.


"The Riddle of Anna Anderson" | Peter Kurth

Aunque este libro es anterior a los últimos descubrimientos que hemos comentado, puesto que fue escrito en 1985, el autor realizó posteriormente varias declaraciones donde indicaba los motivos por los que creía firmemente que esta mujer era la verdadera Anastasia. También se puede encontrar otro libro que salió el mismo año titulado "Anastasia retrouvée" ("Anastasia encontrada"), el escrito por Tatiana Botkina, hija del doctor Botkina que fue uno de los cuatro sirvientes asesinados la misma noche que la familia del Zar. En este libro, la autora afirma que sin lugar a dudas, esta mujer era Anastasia. 

Anna Anderson anciana
Anna Anderson anciana

Si buscáramos una biografía de Anna Anderson, veríamos la intensa vida que llevó para intentar demostrar su identidad desde que salió del asilo mental en Dalldorf hasta morir el 12 de Febrero de 1984 en Charlottesville, Estados Unidos, a causa de una neumonía. Fue enterrada el 18 de junio de ese mismo año en el patio de la iglesia de Castle Seeon, en Alemania, como ella lo había pedido, con el permiso del dueño, el duque de Leuchtenberg, familiar de los Romanov.

Escrito por: Lola Bermejo, colaboradora del programa Ruta por la Historia.

viernes, 21 de octubre de 2016

Fernando VII, el Rey felón que traicionó a España. Parte 2



Dejábamos la primera entrada sobre la biografía de Fernando VII con la victoria de los liberales, tras el intento de Golpe de Estado de Riego, y la aceptación por parte del monarca de la Constitución de 1812 y de los principios del liberalismo, este periodo se conoce como "El Trienio Liberal"

Manifiesto Fernando VII
Manifiesto del Rey en el que acepta el liberalismo


Trienio Liberal


Por fin se aplicaba la Constitución de 1812 con el monarca residiendo en el país, y sobre todo en situación de paz. No obstante, el propio Rey, absolutista acérrimo, intentó de todas las maneras posibles obstruir las medidas de los gabinetes liberales para hacer ver la inoperancia de ese sistema.

El 6 marzo de 1820 Fernando VII acepta la Constitución y, dos días más tarde, se crea una Junta Provisional Consultiva que coexiste durante cuatro meses con el gobierno provisional, conocido como el de los presidiarios, dado que la mayoría de sus miembros habían sido presos políticos en el periodo anterior. Esta nueva etapa comienza con la disolución de la Junta Provisional y la convocatoria a Cortes para la elección de los diputados. La apertura de Cortes y el juramento de Fernando VII a la Constitución tiene lugar el 9 de julio de 1820. 

Jura de la Constitución de Fernando VII,
Jura de la Constitución de Fernando VII, aunque la jure siempre intentará boicotearla
Estas Cortes tienen una composición mayoritariamente moderada que intenta seguir el proceso de reformas liberales interrumpido en mayo de 1814, pero paulatinamente las posturas se radicalizan, provocando la separación de los liberales en dos bloques: los doceañistas, partidarios de mantener un equilibrio de poderes compartidos entre las Cortes y el Rey, tal como quedaba estipulado en la Constitución de 1812, y por estas ideas son también conocidos como los moderados; y los veinteañistas, partidarios de crear una nueva constitución, la de 1820 de ahí su nombre, en la que el Rey quedaría en clara sumisión a la Soberanía Nacional; por todo ello fueron conocidos como los exaltados.

Durante el Trienio se va a aplicar una política claramente anticlerical, aprobándose la expulsión de los jesuítas, la abolición del diezmo, la supresión de la Inquisición, la desamortización de los bienes de las órdenes religiosas... No obstante, los moderados frenan todas aquellas reformas de índole más democrática para limitar el alcance de la revolución, y esto provocará peleas en el seno de los liberales y por tanto del Trienio. El primero en sufrir estas peleas será Rafael del Riego a través de la decisión del Marqués de las Amarillas, Ministro de Guerra, de disolver el Ejército de la Isla. Riego llega a Madrid para hablar con el Rey y dirigirse a las Cortes y la anécdota de unas entonaciones del "Trágala" en una representación teatral a la que asistía fue suficiente para acusarle de instigar una sublevación republicana. No obstante, la situación política es tal, que es nombrado, en noviembre de 1820, capitán general de Aragón, por lo que se trasladó a Zaragoza.

Rafael del Riego
Rafael del Riego, héroe pero primera victima de las peleas de los liberales
Mientras, Evaristo Pérez de Castro, Ministro de Gracia y Justicia, decretó la amnistía de julio de 1820, que permitió el regreso a España de los afrancesados que se habían exiliado como consecuencia de la represión y persecución ejercida contra ellos por Fernando VII. El Rey, como hemos dicho intentará desestabilizar a los gabinetes liberales, y como ejemplo podemos tomar lo ocurrido el 1 marzo de 1821, en la apertura de la segunda Legislatura, donde Fernando VII pronuncia el famoso discurso de la coletilla, en el que critica a todo el gabinete del ejecutivo, que tras ser cesado da paso a un nuevo Gobierno.

Tras las segundas elecciones, que tuvieron lugar en marzo de 1822, las nuevas Cortes, presididas por Riego, estaban claramente dominadas por los exaltados aunque Francisco Martínez de la Rosa, moderado, dirigía el Gobierno. La tensión entre moderados y exaltados era cada vez mayor, y Fernando VII la intentó hacer estallar potenciando una sublevación militar, la Sublevación de la Guardia Real.

Francisco Martínez de la Rosa
Francisco Martínez de la Rosa, liberal victima de las intrigas de Fernando VII
El 30 de junio 1822 cuando Fernando VII regresaba a Palacio tras el cierre de las Cortes, una manifestación insultó y apedreó a la Guardia Real, que finalmente cargó a bayoneta contra los manifestantes. El Gobierno, para evitar un levantamiento del pueblo contra la Guardia Real, ordenó su acuartelamiento; y, con la intención de que la Guardia no se revelase, ordenó el acuartelamiento de la Milicia Nacional, un cuerpo nacido en la Guerra de la Independencia que estaba separado del ejército regular y compuesto por infantería y caballería y cumplían tareas de seguridad, orden y paz en el interior del país; y que defendía las ideas liberales en España.

No obstante, surgió un rumor, el Gobierno pretendía disolver a la Guardia Real, y cuatro batallones de la Guardia abandonaron Madrid y se reunían en el campo llamado de los Guardias, actualmente sería la manzana comprendida entre las calles Cea Bermúdez, Bravo Murillo e Islas Filipinas de Madrid, y que se llamaba así por los guardias que custodiaban un polvorín que  había, una vez reunidos marchan hacia El Pardo; mientras los dos batallones restantes permanecían en el Palacio Real. El Gobierno por su parte movilizaba a la Milicia Nacional. 

Palacio Real de El Pardo
Palacio Real de El Pardo, residencia de Fernando VII
Los guardias sublevados fueron recibidos por Fernando VII, quien quiso aprovechar la situación para retornar al absolutismo, y convocó una Junta compuesta del Ministerio, del Consejo de Estado, del Jefe Político, del Comandante General y de los Jefes de los Cuerpos del ejército. El Gabinete de Ministros, teniendo en cuenta la situación, sospechando de las intenciones del monarca y que la Constitución no preveía lo ordenado, no le dio curso.  En la madrugada del 7 julio los batallones de El Pardo avanzaron hacia Madrid y se dirigieron a la Plaza Mayor donde se enfrentaron a las Milicias Nacionales comandadas por Francisco Ballesteros, y a pesar de que la Guardia Real era superior en número y experiencia, el espíritu de lucha de la Milicia les dio la victoria a los gubernamentales.

7 de julio en la Plaza Mayor
Jornada del 7 de julio en la Plaza Mayor de Madrid.

Tras la victoria, el Gobierno recibió una nota firmada por los representantes de las Cortes europeas donde se hacía responsable al gobierno de la persona y posición del Rey, esta nota provocó una enemistad generalizada hacia Fernando VII, y aumentó el poder de los liberales exaltados. Finalmente, Francisco Martínez de la Rosa dimitía y era sustituido por Evaristo Fernández de San Miguel, los exaltados alcanzaban el poder.

Pero este nuevo Gabinete también se tuvo que soportar las intrigas generadas por Fernando VII, esta vez lejos de Madrid, en Urgel. El 18 de agosto de 1822, tras la toma de la Seo de Urgel por las partidas absolutistas que operaban en la zona, el Marqués de Mataflorida, exiliado en Toulouse, se quiso crear un verdadero gobierno que rivalizara con los liberales en el control de la monarquía.

Bernardo Mozo de Rosales
El Marqués de Mataflorida, instigador y seguidor de Fernando VII
Poco después se unieron Jaime Creus Martí, Arzobispo de Tarragona y que fue nombrado Presidente de la Regencia; y el Barón de Eroles, quien junto al Marqués de Mataflorida actuarían como vocales de la misma. Desde la Regencia de Urgel se lanzaba un Manifiesto al resto de la nación, en el que se proclamaba a Fernando VII como monarca absoluto; la invalidez de las ordenes dadas por Fernando VII hasta ese momento debido a su falta de libertad de decisión; y ofrecimiento de respeto de fueros y demás privilegios por parte de la Regencia y del monarca. No obstante, gran parte de los llamados realistas no aceptaron la oficialidad de esta Regencia, por lo que rápidamente cayó en descrédito, y esta falta de apoyos dejó a la Regencia anclada en la Seo de Urgel, lo que permitió al Gobierno enviar a un ejercito comandado por Francisco Espoz y Mina, que tomó la población, acción por la que fue ascendido a Teniente General y condecorado con la Cruz de San Fernando.

Espoz y Mina
Francisco Espoz y Mina, último militar en sofocar un levantamiento contra el liberalismo


Los Cien Mil Hijos de San Luis

El 26 de septiembre de 1815 tras la victoria sobre Napoleón, los tres monarcas vencedores, Austria, Rusia y Prusia, formaban la Santa Alianza, prometiendo mantener en sus relaciones políticas los «preceptos de justicia, de caridad y de paz», basando las relaciones internacionales en el cristianismo y se declaraba abierta a quien aceptara esos principios. Pocos días después, el 20 de noviembre de 1815 Austria, Prusia, Rusia e Inglaterra firmaban la Cuádruple Alianza con el fin de evitar una nueva guerra europea por lo que se promovía la celebración de conferencias para llegar a acuerdos sobre los asuntos europeos, nacía así la Europa de los Congresos. En 1818, en el Congreso de Aquisgrán, Francia se unió a los acuerdos de la Cuádruple, pasando a denominarse Quíntuple Alianza.

Santa Alianza
Sta. Alianza: Alejandro I de Rusia (izq), Francisco I de Austria (centro) y Federico Guillermo III de Prusia (dcha) 
A estas alianzas se dirigió el Rey Fernando VII, solicitando ayuda para el restablecimiento del Absolutismo en España, el mismo sistema que estaba impuesto en Rusia, Austria, Prusia y ahora Francia, por lo que su solicitud fue recibida con entusiasmo.

A partir de ese momento los acontecimientos se precipitaron, el 26 de enero de 1823 Francia procedía a retirar a su Embajador en Madrid, y dos días después, Luis XVIII de Francia pronunció un discurso en la apertura de las Cámaras diciendo que "cien mil franceses estaban dispuestos a marchar invocando al Dios de San Luis para conservar en el trono de España a un nieto de Enrique IV". Este ejército, que pasará a la Historia como los Cien Mil Hijos de San Luis, estuvo bajo el mando de Luis Antonio de Francia, el Duque de Angulema.

Duque de Angulema
El Duque de Angulema, Comandante de los Cien Mil Hijos de San Luis
Con el objetivo de terminar con los liberales en el gobierno, las tropas francesas se dividieron en dos, Angulema y casi 80.000 hombres entraron por el Bidasoa; mientras que Moncey penetró por Cataluña, donde las tropas españolas, comandadas por Espoz y Mina intentaron sin éxito frenar su avance. Las fuerzas españolas eran débiles y sobre todo estaba muy desmoralizadas, lo que permitió que los franceses ocupasen Madrid, por lo que el Gobierno decidió trasladarse a Andalucía, llevando con ellos a Fernando VII.

Cien Mil Hijos de San Luis
Avance de los Cien Mil Hijos de San Luis en España
Hasta el 11 de junio Sevilla fue la capital de España, pero los franceses cercaba la ciudad, por lo que la capitalidad se trasladó a Cádiz, la resistente a Napoleón, llevándose nuevamente al monarca con ellos. Tras la comitiva marcharon los franceses que sitiaron Cádiz, aunque la férrea resistencia gaditana no permitió que cayese en sus manos. Pero la situación era insostenible, por lo que los liberales llegaron a un acuerdo con el monarca: Fernando VII prometía defender la Constitución liberal y a cambio saldría de Cádiz para parlamentar con Angulema. Los franceses aceptaron estos términos, pero una vez más Fernando VII se comportaría de una manera traicionera, ya que al salir de la ciudad se unió a los invasores franceses y decretó la abolición de la Constitución de 1812 y de los principios liberales, de esta manera moría el Trienio Liberal y la oscuridad del Absolutismo retornaba a España.


Década Ominosa

España retornaba en el tiempo, se perdían todas las libertades ganadas, una estricta censura, se confeccionó un arcaico y reaccionario plan de estudios; y una fuerte represión antiliberal recorría todas las ciudades del país. Muchos de los cabecillas liberales consiguieron huir hacia Inglaterra, pero otros como Rafael del Riego corrieron peor suerte.

El 14 de septiembre, en la Batalla de Jódar había sido herido, y un día después, tras la derrota, fue traicionado por sus hombres quienes le abandonaron a su suerte, una suerte que no le acompañó, ya que cayó preso de las tropas francesas. Debido a su importancia fue trasladado a Madrid, donde pidió perdón y clemencia a Fernando VII, quien se le denegó. El 7 de noviembre de 1823, fue arrastrado en un serón hacia el patíbulo situado en la Plaza de la Cebada en Madrid y ejecutado en la horca.

Riego ejecución
Traslado de Rafael del Riego a la horca
No obstante, tal como había pasado en el Trienio liberal con la separación entre moderados y exaltados, en este periodo se produce una escisión en las fuerzas absolutistas. Por un lado nos encontramos a los "reformistas", que aun siendo absolutistas, abogan por tomar medidas acordes a las recomendaciones de la Santa Alianza que pretenden suavizar el Absolutismo y evitar de esta manera nuevos levantamientos liberales; frente a ellos están los llamados "ultras", quienes no quieren tocar nada del Absolutismo, incluyendo la vuelta de la Inquisición, algo que Fernando VII no había aprobado aún aconsejado por los "reformistas". Este bando "ultra" tiene un valedor, el hermano del Rey, Carlos María Isidro de Borbón, que comenzaba a ser llamado Carlos V de España por los miembros "ultra".

Este enfrentamiento entre estos bloques dio lugar a la Guerra de los Agraviados. Por un lado estaban los ultras, quienes produjeron varios intentos por ocupar diversas plazas en nombre del pretendiente Don Carlos, sin embargo, la población no se sumó a la sublevación, lo que les hizo perder el empuje inicial. Meses después, en julio de 1827, se incorporaron a este movimiento de oposición a Fernando VII: los campesinos; los jefes militares descontentos por el trato que el Rey tenía con ellos; los voluntarios realistas, contrarios a los derroteros que tomaba el Rey. Se organizaron bajo la autoridad de una Junta superior provisional con sede en Manresa. Y rápidamente este germen revolucionario se extendió por Vic y Cervera.

Agraviados
Revuelta de los agraviados

A comienzos de septiembre, el gobierno se decidió a intervenir, se adoptaron dos medidas importantes: en primer lugar la reunión de un contingente de tropas al mando del Conde de España para hacer frente a los insurrectos, con un ejército de 20.000 hombres y en Daroca estableció su cuartel general; en segundo lugar, la visita del Rey para disipar toda duda acerca de su supuesta falta de libertad. Fernando VII salió de Madrid el 22 de noviembre, llegando a Tarragona el 28, donde pidió a los sublevados que abandonasen las armas, y sólo los lideres revolucionarios serían juzgados.

La presencia del Rey, y el potente ejército establecido en Daroca, provocaron que los sublevados comenzasen a abandonar las armas, la revuelta fue cediendo terreno y en menos de un mes toda Cataluña se encontró aparentemente pacificada, aunque se considera el precedente de las Guerras Carlistas.

Por su parte los liberales no pretendían quedarse de brazos cruzados, querían acabar con el Absolutismo como fuese, y uno de los que intentó hacerlo fue Torrijos, General liberal que tuvo que huir de España tras la victoria de los Cien Mil Hijos de San Luis.

General Torrijos
El General Torrijos, instigador de un levantamiento contra Fernando VII
El 24 de abril de 1824 Torrijos embarcó hacia Inglaterra, donde estuvo bajo el amparo del Duque de Wellington, que por entonces era Primer Ministro británico. Poco después los exiliados liberales españoles residentes en Inglaterra crearon el 1 de febrero de 1827 una Junta directiva del alzamiento en España, presidida por Torrijos. Tres años después, Torrijos expuso un plan de penetración "en circunferencia" en la Península para atacar el centro que se iniciaría con la entrada en España de los exiliados en Londres encabezados por él mismo y que sería la señal para el levantamiento. «La nación estaba dispuesta para un cambio», afirmó, y confiaba «en los liberales del interior de España, quienes, desde diversos puntos, reclaman nuestra ayuda». El plan fue aceptado y Gibraltar fue escogida como cabeza de puente.

La primera tentativa de insurrección tuvo lugar en enero de 1831 cuando Torrijos intentó marchar sobre La Línea de la Concepción, con el objetivo de alcanzar Algeciras. No obstante, un grupo de liberales acabó con la vida del gobernador de Cádiz, lo que fue interpretado equivocadamente por la guarnición de San Fernando para iniciar un levantamiento que resultó un fracaso, al mismo tiempo que desde el Campo de Gibraltar había salido un grupo de unos 200 hombres que recorrieron la Serranía de Ronda hasta que fueron capturados por los Voluntarios realistas.

Finalmente, Torrijos fue victima de un engaño, el Gobernador de Málaga, Vicente González Moreno, haciendose pasar por un liberal apodado Viriato mantenía correspondencia con Torrijos, indicándole que el mejor lugar para el desembarco sería la costa de Málaga, donde tendría asegurado el apoyo de las guarniciones y donde todos los liberales estaban dispuestos a secundarle. Torrijos hizo caso de estas indicaciones, El 30 de noviembre zarparon desde Gibraltar dos embarcaciones con sesenta hombres encabezados por Torrijos,. Llevaban unos impresos de un Manifiesto a la Nación, La mañana del 2 de diciembre, divisan las playas malagueñas, pero les sorprende el barco Neptuno, que abre fuego contra ellos. Torrijos manda doblar hacia la costa, pero en ese momento, los dos barcos que les han escoltado desde Gibraltar, les atacan, por lo que no les queda más remedio que llegar a las playas.

Viriato
Vicente González Moreno, alias "Viriato"

Cargando con sus armas y una bandera, los liberales, marchan hacia tierra adentro, donde todo un dispositivo se puso en marcha con el fin de capturarlos. Torrijos y sus hombres deciden marchar hacia la Sierra de Mijas, donde creen que la población les prestará ayuda . Pero en Mijas hay tropas realistas esperándoles; Torrijos ordena a sus hombres que bordeen el pueblo por la derecha, continuando su camino hacia Málaga y tras varios días de camino, descienden por la vertiente norte de la Sierra de Mijas y se adentran en el Valle del Guadalhorce.

Tras diferente encontronazos, Torrijos y sus hombres se encerraron en una antigua torre musulmana en el interior de la alquería, mientras los realistas tomaban posiciones en el exterior. El día 4 de diciembre de 1831, los Realistas de Coín abrieron fuego contra la torre, y tras un intercambio de fuego, Torrijos pidió parlamento, pero este parlamento se rompió con la llegada de más tropas realistas. Finalmente, y tras una larga espera, el general liberal mandó entonces izar una bandera blanca confiando en la palabra dada por el Gobernador de Málaga, afirmando que se respetaría sus vidas.

Los liberales fueron saliendo, dejando sus armas y su munición. Después los trasladaron hasta la cárcel, Torrijos había descubierto el engaño por parte del Gobernador, pero era tarde. A las once y media de la mañana del 11 de diciembre de 1831, Torrijos y sus compañeros fueron fusilados sin juicio previo en dos grupos en la playa de San Andrés de Málaga.

Fusilamiento de Torrijos
Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en San Andrés de Málaga

Problema sucesorio y muerte

Como narramos en la primera entrada referente a Fernando VII, en 1802 se había casado con su prima María Antonia de Nápoles, pero no tuvieron descendencia, ya que los dos embarazos que tuvo terminaron en aborto. Finalmente, el 21 de mayo de 1806 María Antonia fallecía de tuberculosis en Aranjuez.

María Antonia de Nápole
María Antonia de Nápoles, primera esposa de Fernando VII

Diez años después, en 1816, Fernando VII contraía matrimonio con María Isabel de Portugal, que era sobrina de Fernando. Al año de su enlace, la Reina quedaba embarazada, y el 21 de agosto de 1817, dio a luz una niña, pero falleció a los cuatro meses. Poco después, la Reina volvía a quedar embarazada, y el 26 de diciembre de 1818 se ponía de parto. No obstante el parto se complica, la Reina perdió el conocimiento sin recuperarlo y los médicos la creyeron muerta. Decidieron entonces practicarle una cesárea para extraerle el bebé, pero la niña estaba muerta, poco después la Reina también moría.

María Isabel de Portugal
María Isabel de Portugal, segunda esposa de Fernando VII
Menos de un año transcurrió hasta que Fernando VII, con prisa por tener descendencia, se casó con María Josefa Amalia de Sajonia, quien debido a la educación que había recibido, y al mas que probable deformidad genital de Fernando VII, rechazó tener encuentros sexuales con el monarca, haciendo falta incluso una carta del propio Papa, indicándole que debía acceder. No obstante, falleció prematuramente de fiebres graves en el Palacio Real de Aranjuez el 18 de mayo de 1829 sin dejar descendencia.

María Josefa Amalia de Sajonia
María Josefa Amalia de Sajonia, tercera esposa de Fernando VII

Tras la muerte de su tercera esposa, el rey anunció en septiembre de 1829 que iba a casarse nuevamente, la elegida fue María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, sobrina de Fernando y 22 años más joven. La boda se celebró el 10 de diciembre de 1829 y pocos meses después el Rey hacía pública la Pragmática Sanción de 1789 aprobada al principio del reinado de su padre, Carlos IV, que abolía la Ley Sálica.

María Cristina de Borbón-Dos Sicilia
María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, cuarta esposa de Fernando VII

En 1830, un mes después de la promulgación de la Pragmática, se anunció que la reina estaba embarazada, y el 10 de octubre de 1830 nació una niña, Isabel, por lo que Carlos María Isidro quedaba fuera de la sucesión al trono

Princesa Isabel
Retrato infantil de Isabel, la hija mayor de Fernando VII
Pero los "carlistas" no se resignaron a que la recién nacida Isabel fuera la futura reina e intentaron aprovechar su primera oportunidad con motivo de la enfermedad del Rey Fernando, lo que dio lugar a los "sucesos de La Granja" del verano de 1832. El Rey Fernando VII empeora en su ya de por si mala salud, y Maria Cristina, presionada y engañada por los ministros "ultras” influye en su esposo para que revoque la Pragmática Sanción del 31 de marzo de 1830 que cerraba el acceso al trono a Carlos María Isidro. El día 18 el rey firma la anulación de la Pragmática de la Ley Sálica, por lo que la ley que impide que las mujeres puedan reinar, vuelve a estar en vigor. Pero Fernando VII recobra la salud y el 1 de octubre destituye a los ministros partidarios de su hermano, y que han engañado a su esposa y el 31 de diciembre anula el decreto derogatorio.

Carlos María Isidro de Borbón
Carlos María Isidro de Borbón, hermano de Fernando VII y gran perjudicado del nacimiento de Isabel
Carlos María Isidro se niega a prestar juramento como Princesa de Asturias y heredera al trono a Isabel, por lo que Fernando VII le obliga a que abandone España. Así el 16 de marzo de 1833, Carlos María Isidro marcha a Portugal. Unos meses después, el 29 de septiembre de 1833, Fernando VII muere, iniciándose una guerra civil por la sucesión a la Corona, la Guerra Carlista.

Muerte de Fernando VII
Muerte de Fernando VII, tras esto comienza una guerra civil por su sucesión

viernes, 14 de octubre de 2016

Fernando VII, el Rey felón que traicionó a España. Parte 1


Las dos próximas entradas las vamos a dedicar a la biografía del que es considerado el peor Rey de la Historia de España. De él se ha dicho que fue traidor, mentiroso, manipulador, envidioso, mal hijo, estafador,... bajo todos estos adjetivos encontramos la figura de Fernando VII.


Fernando VII
Fernando VII, el peor Rey de la Historia de España

Infancia y juventud

Para entender al personaje tenemos que viajar hasta su infancia, el 14 de octubre de 1784 nacía en San Lorenzo de El Escorial, el noveno hijo de Carlos IV y María Luisa de Borbón-Parma, en aquellos momentos Príncipes de Asturias, y por tanto herederos al trono de España. Menos de un mes después del nacimiento de nuestro invitado fallecían sus dos hermanos mayores, por lo que sobre él recaería algún día la corona de España.

Carlos IV y María Luisa de Borbón-Parma
Carlos IV y María Luisa de Borbón-Parma, padres del monstruo

El 14 de diciembre de 1788 fallecía en Madrid Carlos III de España, llamado «el Mejor Alcalde de Madrid» y Carlos IV era entronizado y, poco más de nueve meses después, el 23 de septiembre de 1789, Fernando fue reconocido como Príncipe de Asturias en una ceremonia celebrada en el Monasterio de San Jerónimo de Madrid. Como futuro heredero a la Corona, nuestro invitado debía recibir una gran preparación, tanto cultural como política, y tras diferentes cambios de tutores, llega a la vida de nuestro invitado una figura que será definitiva en casi todos sus comportamientos, Juan Escóiquiz.


Juan Escóiquiz
Juan Escóiquiz, tutor e instigador de Fernando VII
Manuel Godoy, valido de Carlos IV confió la educación del Principe a este canónigo pensando que era una persona manejable y que por tanto podría manipular el joven Fernando a su antojo, pero nada más lejos de la realidad. Escóiquiz resultó todo lo contrario a lo esperado por Godoy, ya que a pesar desde muy pronto manipuló la mente del heredero, pero en contra del propio Godoy y de los Reyes de España. El tutor hizo ver a Fernando que tanto su madre como Godoy intentaban apartarle del poder, llegando incluso a convencerle de que a la muerte de Carlos IV el heredero sería Godoy y no él. Estas teorías parecían asentarse en los rumores que corrían sobre una más que posible relación sentimental entre Maria Luisa de Borbón-Parma con Godoy, unos rumores que habían sido fomentados por ciertos círculos de la nobleza recelosos del meteórico ascenso de Godoy, quien en poco tiempo pasó de ser un simple guardia de corps a ser el valido del Rey. Por su parte, Carlos IV era presentado a su hijo como un títere en manos de los intereses de Godoy y la Reina, que debía ser apartado del poder para evitar un mal mayor.


Manuel Godoy
Manuel Godoy, valido de Carlos IV y enemigo acérrimo de Fernando VII


Situación política española

En torno a Fernando se había formado un núcleo opositor formado por miembros de la alta nobleza, que perseguía la caída de Godoy, naciendo el partido fernandino y siendo la primera y única vez que un Rey de España ha formado parte de un partido político. Además la situación política española era bastante convulsa. Años antes, como recordaremos de la entrada que dedicamos al Reinado del Terror durante la Revolución francesa, España había luchado contra la Francia revolucionaria, y aunque inicialmente las campañas del General Ricardos habían sido un éxito rotundo, a la muerte de éste todo cambió, y Godoy firmó con Francia la Paz de Basilea en 1795, por la que la República francesa devolvía a España las plazas ocupadas, a cambio del territorio hispano de la isla de La Española. En agradecimiento Carlos IV le concedió el título de Príncipe de la Paz, en estos momentos parecía que Godoy era intocable. 

Un año después, finalizado el Reinado del Terror en Francia, Godoy firmaba el Tratado de San Ildefonso, por el que España se convertía en aliada de Francia, buscando el enfrentamiento con Gran Bretaña, adversario de la Francia revolucionaria y tradicional enemiga de España. En 1797 la flota española era derrotada frente al cabo de San Vicente, y en América los británicos ocuparon la isla de Trinidad, todo ello provocó la caída de Godoy en mayo de 1798. No obstante, la llegada al poder de Napoleón provocó la renovación la alianza hispano-francesa. Napoleón necesitaba, contra los británicos, la colaboración de España. Por ello, presionó a Carlos IV para que restituyera su confianza en Godoy, quien fue nuevamente nombrado valido en 1800 y firmó el Convenio de Aranjuez de 1801 por el que ponía a disposición de Napoleón la escuadra española, lo que implicaba de nuevo la guerra contra Gran Bretaña. Napoleón pidió a Portugal que rompiera su alianza tradicional con Inglaterra y cerrara sus puertos a los barcos ingleses, y según lo firmado en Aranjuez, España se comprometía a declarar la guerra a Portugal si la nación lusa mantenía su apoyo a los ingleses. Ante la negativa portuguesa a someterse a las pretensiones franco-españolas, se desencadenó la llamada Guerra de las Naranjas, una contienda que duró dieciocho días en los que el ejército español, al mando de Godoy, ocupó sucesivamente una docena y media de poblaciones portuguesas. Finalmente, España obtuvo el compromiso de Portugal de impedir el atraque de buques británicos en sus puertos.

Godoy Goya
De esta manera pintó Goya a Godoy como vencedor en la Guerra de las Naranjas
Nuevamente la figura de Godoy parecía indiscutible, pero Fernando recibía un nuevo empuje, en 1802 se casaba con Maria Antonia de Nápoles, quien alimentó el odio de su esposo contra sus padres y contra Godoy, ya que veía peligrar la futura herencia de su esposo, a lo que se sumaba la facilidad con la que la Corona española se unía a los revolucionarios franceses, aquellos que habían ejecutado a Luis XVI y a Maria Antonieta, su tía

El 21 de octubre de 1805 la figura de Godoy parece tambalearse, la batalla de Trafalgar resulta un fracaso absoluto, España pierde una gran cantidad de hombres y naves perdiendo toda su hegemonía marítima que a partir de este momento pasará a manos de Gran Bretaña. En lo personal, la vida de Fernando sufre un fuerte revés cuando el 21 de mayo de 1806 Maria Antonia de Nápoles fallecía en el Palacio Real de Aranjuez, a causa de la tuberculosis.

En los meses anteriores a octubre de 1806, Godoy había mantenido contactos y negociaciones secretas con las cortes británica y rusa para tantear una posible entrada de España en una coalición antinapoléonica. No obstante, la victoria napoleónica en Jena frente a los prusianos frenó estas negociaciones de Godoy. La situación se hizo más tensa en 1807 por dos motivos: el primero, por las diferencias entre Godoy y los fernandistas a la hora de buscar una nueva esposa para el heredero. Mientras que Godoy prefería que la elegida fuese su cuñada, Escóiquiz prefería a una Bonaparte y la elegida era Carlota, sobrina de Napoleón; el segundo motivo era por poder. Carlos IV concedió a Godoy el tratamiento de Alteza Serenísima, lo que le colocaba en una situación similar a la del príncipe heredero. Para contrarrestar lo que se estimaba una conspiración contra la legítima sucesión a la Corona, Fernando firmó un decreto, sin fecha, nombrando al Duque del Infantado Capitán General de Castilla y al Conde de Montarco, Presidente del Consejo de Castilla y decidiendo el retorno de Floridablanca a la Secretaría de Estado. En los últimos días de octubre de 1807 el Rey declaró en El Escorial que "una mano desconocida le había revelado el más ignominioso e inaudito plan urdido contra Godoy" y destinado a situar en el trono a su hijo Fernando, tras obtener su abdicación, y que los conjurados, miembros todos ellos de la nobleza, contaban con la aprobación del Príncipe de Asturias y habían solicitado la protección del Emperador. Fernando fue recluido en sus habitaciones, y el rey ordenó celebrar misas en acción de gracias.

Los conjurados fueron delatados por Fernando, y el Rey les condenó al destierro debido a su alta traición. No obstante, Carlos IV no supo estar a la altura de los acontecimientos, por un lado los jueces designados por el Consejo de Castilla declararon inocentes a los cómplices desterrados y detenidos; y por otra el perdón concedido al príncipe significó un golpe al prestigio de la institución monárquicas. Todo esto generó un fuerte sentimiento de desconfianza hacia Carlos IV, y terminó por fortalecer la posición del partido fernandino. 

A pesar de todos estos problemas internos, la actividad de política internacional no cesaba, y el 27 de octubre de 1807 en la ciudad francesa de Fontainebleau los representantes de España y de Francia, firmaban el Tratado de Fontainebleau, en el que se estipulaba la invasión militar conjunta franco-española de Portugal. Según lo acordado, una vez invadido Portugal,  sería dividido en tres zonas: el norte sería entregado a Carlos Luis de Parma; la zona centro se reservaría para un posible cambio por Gibraltar y la isla de Trinidad; y la zona sur pasaría a Manuel Godoy.

Tratado de Fontainebleau
Reparto de Portugal según el Tratado de Fontainebleau

La presencia de tropas francesas en España, comenzó a ser vista como  amenazante, pues en lugar de continuar transitando hacia Portugal fueron ocupando Burgos, Salamanca, Pamplona, San Sebastián o Barcelona. Esta ocupación "amistosa", no obstante, terminó por alarmar al propio Godoy, quien en marzo de 1808, pidió a la familia real que le acompañasen a Aranjuez para, en caso de necesidad, seguir camino hacia el sur y embarcarse hacia América, tal como  había hecho el Príncipe Regente de Portugal. Este traslado a Aranjuez y la debilidad demostrada tanto por Carlos IV como por Godoy era el momento clave que debían aprovechar Fernando y sus seguidores.

Golpe de Estado contra su padre y Guerra de Independencia

El 17 de marzo, un motín popular organizado por los partidarios de Fernando asaltó y saqueó la residencia de Godoy en Aranjuez, donde en esos momentos residía la familia real. Carlos IV, obligado por las circunstancias, firmó la destitución de Godoy al día siguiente, y el 19 de marzo abdicó en su hijo, a partir de ese momento Fernando VII. No obstante, la figura de Napoleón era alargada y mas aun cuando sus tropas estaban en España, por lo que Carlos IV fue puesto bajo la protección de Murat, algo que parecía no provocar la definitiva abdicación, ya que si el Emperador no lo aceptaba le era demasiado fácil restituirle en el puesto. Fernando, para conseguir el apoyo de Napoleón a su coronación prometió estrechar al máximo los vínculos de la amistad hispano-francesa y solicitó que las tropas de Murat, situadas en las inmediaciones de Madrid, fueran acogidas en la capital como amigas, haciendo su entrada el 23 de marzo.

Motín de Aranjuez
Motín de Aranjuez, por fin Fernando conseguía apartar a sus padres y a Godoy del poder 
No obstante, los planes de Napoleón eran bien distintos, en primer lugar convenció a Carlos IV y a Godoy de la necesidad de que viajaran a Francia para de esta manera asegurar su bienestar; y por otro lado, su hombre de confianza convenció a Fernando de la conveniencia de acudir al encuentro del Emperador, a lo que el rey accedió con la esperanza de que Napoleón le reconociese y respaldase como Rey de España. El plan de Napoleón fue funcionando a la perfección y mediante escusas basadas en la apretada agenda del Emperador, Fernando VII fue desplazándose poco a poco hacia territorio frances, Burgos, San Sebastián... y finalmente Bayona, donde quedó demostrada la inoperancia y estulticia de Carlos IV y Fernando VII.

En primer lugar Napoleón se reunió con Carlos IV a quien obligó a cederle sus derechos al trono español a cambio de asilo en Francia para él, su mujer y Godoy, así como de una pensión de 30 millones de reales anuales, Carlos IV, creyéndose más listo que el francés aceptó, ya que como había abdicado en su hijo en Aranjuez, realmente no renunciaba a nada; después se reunió con Fernando VII, al que exigió que devolviese el trono a su padre, ya que su renuncia se había hecho bajo coacción, a cambio recibiría un castillo y una pensión anual de cuatro millones de reales, una oferta que aceptó. De esta triste manera, la corona de España caía en las manos de Napoleón Bonaparte, quien se la pasaba a su hermano Jose I. Mientras padre e hijo se pasaban la corona a cambio de unas pensiones anuales, en Madrid el pueblo se levantaba contra el invasor francés el 2 de Mayo de 1808, estallando la Guerra de Independencia.

Fusilamientos del 3 de mayo
Fusilamientos del 3 de mayo. Mientras el pueblo luchaba contra el invasor, Fernando VII vivía en un castillo
Mientras el pueblo español se desangraba en su lucha contra sus invasores, Fernando VII junto con su hermano Carlos María Isidro y su tío Antonio Pascual, vivía en el Castillo de Valençay, propiedad de Charles Maurice de Talleyrand, donde permaneció hasta el final de la Guerra de la Independencia. Pero en España las noticias que se tenían eran otras, se creía al monarca prisionero de Napoleón, naciendo el mito del Deseado. El 11 de agosto, el Consejo de Castilla invalidó las abdicaciones de Bayona, y el 24 de agosto se proclamó rey in absentia a Fernando VII en Madrid. Las Cortes de Cádiz, que redactaron y aprobaron la Constitución de 1812 no cuestionaron en ningún momento la persona del monarca y lo declararon como único y legítimo rey de la Nación española.

Constitución de Cádiz de 1812
Constitución de Cádiz de 1812, la llamada "La Pepa"
La lucha continuaba, y las tropas españolas conseguían importantes victorias como en Bailén o Valmaseda, pero Napoleón decidió tomar cartas en el asunto enviando a España a la Grande Armée, un ejército de 250 000 hombres veteranos, acostumbrado a los movimientos rápidos y a vivir sobre el terreno, quienes rápidamente acaban con la resistencia española y con los ejércitos británicos desembarcados al mando del General John Moore. Finalmente, la Junta Central, el Gobierno de la España "libre" marcha a Sevilla, y posteriormente a Cádiz.

En el verano de 1812, un ejercito hispanobritánico comandado por el Duque de Wellington avanzaba desde Portugal, consiguió vencer a las tropas napoleónicas en Arapiles, y si bien los franceses contraatacaron, tuvieron que replegarse debido a la catastrófica campaña de Rusia. Este repliegue permitió a los resistentes expulsar a José I Bonaparte de Madrid, y posteriormente, tras las victorias de Vitoria y San Marcial, huyó definitivamente del país. El Emperador, viendo la necesidad de utilizar las tropas francesas que estaban en España contra otros enemigos, intentó negociar una paz. Finalmente, en diciembre de 1813 Napoleón y Fernando VII firmaban el Tratado de Valençay por el que Fernando recuperaba el trono y a cambio expulsaría a los británicos de España, se declararía neutral en las guerras napoleónicas y daría el perdón real a los afrancesados.

Tratado de Valençay
Momento de la firma del Tratado de Valençay por Fernando VII


Fernando VII el Deseado. Restauración del Absolutismo.

Fernando VII cruzó la frontera española y fue recibido en Figueras por el General Copons el 22 de marzo. Pero había un problema, según lo establecido en la nueva Constitución «no se reconocerá por libre al Rey, ni por tanto se le prestará obediencia, hasta que en el seno del Congreso nacional preste el juramento prescrito en el artículo 173 de la Constitución». Fernando VII no hizo caso al Gobierno de España, y siguió su camino por tierras catalanas, aragonesas y valencianas, dandose baños de multitud y demostrando de esta manera que el pueblo estaba de su lado, aunque él usaba el término vasallos, una palabra que era como una puñalada en el corazón del liberalismo español, que había prohibido el uso de este término por denigrante. De esta manera comenzaban a comprender que el Rey no iba a respetar nada de lo que inicialmente había prometido.

Fernando VII Valencia
Fernando VII recibido como un héroe a su llegada a Valencia
Antes de llegar a Valencia, el Rey tiene un encontronazo con el Cardenal Arzobispo de Toledo, Luis de Borbón, Presidente de la Regencia que no entregaría al Rey el poder hasta que jurase la Constitución. Ambos se encuentran frente a frente, sin que ninguno de el paso de saludar o hacer reverencia. Finalmente, el Cardenal Arzobispo cedió ante el Rey, lo que parecía cimentar el poder del Rey.

Las Cortes españolas estaban fragmentadas, un tercio de ellos eran diputados conservadores a ultranza, y otro dos tercios liberales. Este tercio presentó al Rey un texto llamado Representación y manifiesto que algunos diputados a las Cortes ordinarias firmaron en los mayores apuros de su opresión en Madrid, más conocida como Manifiesto de los Persas, que toma el nombre de  la costumbre de los antiguos persas de tener cinco días de anarquía tras la muerte del rey, para ellos, el liberalismo había sido esa anarquía. 

Manifiesto de los Persa
Manifiesto de los Persas, la carta blanca para Fernando VII
El 17 de abril, el General Elío, puso sus tropas a disposición del rey y le invitó a recobrar sus derechos. El 4 de mayo de 1814, Fernando VII promulgó un decreto que restablecía la monarquía absoluta y declaraba nula y sin efecto toda la obra de las Cortes de Cádiz. Fernando nombró a Francisco de Eguía Capitán General de Castilla y le encargó marchar sobre Madrid y proceder a la detención de los miembros de la Regencia, los ministros y los partidarios liberales. Todas estas medidas finalizaron del 11 de mayo con la disolución de las Cortes. Mientras, el Rey esperaba acontecimientos en Aranjuez, desde donde partió el día 13 de mayo con destino a la capital.

Como hemos visto, y podemos suponer, Fernando VII con la restauración del absolutismo lo primero que buscó fue borrar toda la obra del liberalismo en España, por ello restablece el Consejo de Castilla; procede a destituir a todos los alcaldes (aunque muchos fuesen héroes de la lucha contra el invasor francés), se permite el regreso de los jesuitas, expulsados durante el liberalismo; se procede a la persecución de los afrancesados, aunque muchos de ellos eran intelectuales que vieron la llegada del liberalismo francés como un foco de luz en la oscuridad absolutista española y produjo la salida de casi 15000 personas hacia el extranjero, una huida de la inteligencia; y se restablece la Inquisición, que había sido derogada en la Constitución de Cádiz de 1812.


Levantamientos militares contra el Absolutismo

Llevando a cabo una fuerte política de represión, Fernando VII procede a prohibir la libertad de prensa, se aplica una fuerte censura, se cierran universidades y escuelas, se prohíbe la libertad de reunión. El descontento es generalizado, y provoca una época de levantamientos militares generalizados, son golpes militares de carácter liberal que intentan derrocar a un Rey despótico y cruel. El primer intento lo lleva a cabo Francisco Espoz y Mina, héroe de la Guerra de Independencia, que encabezó levantamiento en Pamplona contra Fernando VII, quien le había prometido un cargo político en Navarra, pero una vez más la palabra del Rey Fernando poco valía, finalmente el golpe fracasó y Espoz y Mina tuvo que refugiarse en Francia.

Espoz y Mina
Francisco Espoz y Mina, primer militar levantado contra Fernando VII
Un año después, 1815, en Galicia se producía otro levantamiento, el de Juan Díaz Porlier, otro héroe de la Guerra de Independencia, quien tras la derrota española en Espinosa de los Monteros (Burgos) y el fracaso de Trafalgar, comprendió la ineficacia de la guerra convencional y a partir de ese momento se dedicó a preparar a sus hombres del regimiento de granaderos para la más provechosa guerra, la de guerrillas. Los éxitos de Porlier en León, Valladolid, Palencia, Asturias y Santander llevaron a la Regencia a ascenderlo al grado de General

Díaz Porlier
Juan Díaz Porlier, héroe de guerra y sublevado contra Fernando VII
Acabada la guerra, siendo Mariscal de campo y como tantos otros héroes que habían posibilitado la vuelta de Fernando VII a España y al trono, quedó descontento con el monarca y su vuelta al peor absolutismo, por lo que comenzó una serie de conjuras contra el monarca. No obstante, su secretario le traicionó y fue detenido y condenado a cuatro años de presidio en el Castillo de San Anton, en La Coruña, de donde sale en prisión atenuada para tomar baños medicinales en el vecino pueblo de Arteixo, por lo que el 19 de agosto pasa con su esposa a vivir en Pastoriza en la casa de un correligionario, donde se prepara el pronunciamiento que inicia en su retorno a La Coruña en la noche del 18 al 19 de septiembre de 1815. Con la ayuda de varios oficiales que habían combatido junto a él, hizo prisionero al Capitán General y a las autoridades militares de La Coruña, y tras hacerse con el control de la plaza en menos de dos horas, proclama la Constitución de 1812, además de exhortar a la nobleza y a la burguesía a colaborar con la monarquía constitucional en la cual debían de ser respetadas tanto "las prerrogativas del trono como los derechos de la nación". Finalmente solicitaba la convocatoria de Cortes elegidas por el pueblo, las cuales deberían tener la libertad de realizar en la mencionada constitución los cambios que exigía la situación.

Consiguió el respaldo de una parte de los comerciantes así como de prácticamente todas las fuerzas militares acantonadas en ella y en la base naval de Ferrol. Siguiendo sus órdenes, para unirse a él salió de allí al frente del primer batallón del sexto regimiento de marina, el brigadier de la Real Armada don Ramón Romay y Jiménez de Cisneros. El día 21, al frente de varios cuerpos sublevados que sumaban 864 hombres, se dirigió a Santiago de Compostela con intención de que las autoridades y cuerpos militares allí acuartelados se uniesen al pronunciamiento. Entre tanto, las tropas reunidas en Santiago por el arzobispo Rafael de Múzquiz y Aldunate y el general Pesci avanzaron hasta Sigüeiro bajo las órdenes del general don José Javier de Imaz y Altolaguirre, a la sazón comandante militar de aquella plaza. En un descanso en el camino, Porlier fue traicionado por un grupo de 39 sargentos del 6º Regimiento de Marina comprados por un agente infiltrado . Los sargentos logran tomarlo prisionero junto con sus oficiales y sus tropas, al verse sin jefes, no ofrecen resistencia. Porlier es llevado a Santiago de Compostela en secreto, y después a La Coruña en donde es encausado por el capitán general siendo condenado a ser ahorcado en La Coruña en el Campo da Leña (actualmente Plaza de España) el 3 de octubre.

Diaz Porlier La Coruña
Estatua a Diaz Porlier en la actual Plaza de España en La Coruña. 
El golpe de 1815 es conjunto, y en participan dos militares; el primero es Luis Lacy y Gautier, quien con 22 años, participó con el grado de Capitán de infantería, en la campaña del Rosellón durante las guerras revolucionarias francesas, aunque en 1803, se alistó, debido a que tenía antepasados franceses, en el ejército francés para luchar en Alemania. No obstante, tras el levantamiento del 2 de mayo, desertó y se integró en el ejercito resistente español. En enero de 1813 fue nombrado por la Junta de Regencia, Capitán General del Reino de Galicia. Allí ingresó en la logia masónica Logia Constitucional de la Reunión Española. Finalmente, tras la vuelta del rey Fernando VII a España solicitó el traslado a Valencia, pero pronto quedó descontento con el monarca.

Lacy y Gautier
Luis Lacy y Gautier, masón y contrario a Fernando VII
Su apoyo en este intento de golpe de Estado fue Francisco Milans del Bosch Arquer quien también participó en la Guerra del Rosellón, y después en la Guerra de la Independencia Española. Cuando Fernando VII subió al poder y comenzó su política absolutista se dio cuenta del error, y tras la ejecución de Díaz Porlier no se lo pensó, había que salvar a España del Rey.

Milans del Bosch
Francisco Milans del Bosch, indignado de Fernando VII
Ambos militares unieron sus fuerzas en Cataluña, pero no consiguieron los éxitos esperados, y tras ser derrotados Lacy murió fusilado en el Castillo de Bellver de Palma de Mallorca el 5 de julio de 1817, mientras que Milans del Bosch pudo huir.

Finalmente, el 1 de enero de 1820 se produce el levantamiento del Coronel Rafael de Riego en Las Cabezas de San Juan. ¿Quien fue este hombre que con su acción inició el fin del absolutismo en España? Nacido en 1784, en el seno de una familia hidalga asturiana, se alistó en la Guardia de Corps. No obstante, en 1808, durante la invasión francesa de España, el General Murat le hizo prisionero siendo enviado a El Escorial. Riego consiguió escaparse y huir a su Asturias natal.

Rafael de Riego
Rafael de Riego, si bien su golpe no obtuvo el éxito esperado, encendió la chispa definitiva

Con el inicio de la Guerra de la Independencia volvió al ejército español, donde rápidamente fue ascendido a Capitán, tomando parte en la derrota española en la Batalla de Espinosa de los Monteros. Tras esta derrota fue hecho prisionero nuevamente de los franceses, quienes lo enviaron como prisionero a Francia, donde conoció de primera mano las teorías liberales exaltadas, unas ideas que tomó como suyas. Poco después fue liberado y viajó por Inglaterra y Alemania, para, en 1814, retornar a España, reincorporándose al ejército con el grado de Teniente Coronel.

La llegada del absolutismo de la mano de Fernando VII fue un mazazo para Riego, quien entró en contacto con la masonería española que compartía con él su ideal liberal. En 1819 se reunió en Andalucía un ejército destinado a sofocar la sublevación de las colonias en América de las provincias de Ultramar, dándole el mando del 2º batallón asturiano. Esa concentración de tropas eran el caldo de cultivo de un levantamiento, era ahora o nunca. El 1 de enero de 1820, se produjo el levantamiento, y las tropas de Riego marcharon por diferentes ciudades andaluzas con la esperanza de comenzar un levantamiento antiabsolutista, ante la indiferencia popular. Si bien el golpe no fue sofocado, tampoco encontró el apoyo que esperaba, de forma que el 11 de marzo lo que quedaba de la columna decidió dispersarse, buscando refugio en las montañas de Extremadura. Parecía que el levantamiento estaba fracasando estrepitosamente, pero se produjeron apoyos en La Coruña y después en Ferrol y Vigo, y poco a poco se fueron extendiendo por el resto de España. 

El 7 de marzo de 1820, el Palacio Real de Madrid fue rodeado por una gran multitud, entrada la noche, Fernando VII se decidió a firmar un Decreto, en el que declaraba que, de acuerdo con «la voluntad general del pueblo», se había decidido a jurar la Constitución. El día 10, el Rey publica el Manifiesto del Rey a la Nación española en el que muestra su apoyo a dicha constitución: «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional». Comienza así el Trienio liberal.

Manifiesto del Rey a la Nación Española
Manifiesto del Rey a la Nación Española, comienza el Trienio Liberal