Ruta Por La Historia

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viernes, 15 de julio de 2016

Trajano. El primer Emperador hispano.


El 18 de septiembre del año 53 en la antigua ciudad romana de Itálica, en Hispania, venía al mundo un pequeño al que llamaron Marco Ulpio Trajano. Este niño pertenecía al linaje turdetano de los Traii, que habían sido adoptados por los Ulpios, una familia italiota que residía en Itálica, pero 63 años después, cuando nuestro invitado falleció en Selinus de Cilicia (Asia Menor) su nombre era el fiel reflejo de su ascenso en la vida, sus coetanios le llamaban Imperator Caesar Divi Nervae Filius Nerva Traianus Optimus Augustus Germanicus Dacicus Parthicus Pontifex Maximus Tribuniciae Potestatis XXI Imperator XIII Consul VI Pater Patriae. Nosotros hoy día le conocemos como el Emperador Trajano.

Retrato Trajano
Busto de Trajano. Museo Capitolino de Roma
Gracias a la intuición política de su padre, un hombre de gran valor, nuestro invitado se trasladó siendo apenas un niño a Roma, la capital, pero el ambiente que se respiraba en la ciudad de las Siete Colinas era muy distinto al que conocía de Itálica. Roma en esos momentos era una víctima más de la locura del Emperador de ese momento, Nerón
1. Situación política de Roma

De sobra es conocida la "locura" que instauró Nerón Claudio César Augusto Germánico durante su mandato como Emperador de Roma (13 de octubre del 54-9 de junio del 68). Si bien los inicios de su reinado estuvieron marcados por una política de buena administración, donde el Senado gozaba de influencia sobre sus decisiones, pronto su comportamiento varió y se convirtió en el monstruo por el que hoy día le conocemos.

Busto de Nerón. Museo Capitolino de Roma
Pero si hay un hecho ocurrido bajo su mandato que ha pasado a la posteridad es el Gran Incendio de Roma del 18 de julio del año 64. La capital ardió durante cinco largos días, y si tomamos por cierto lo contado por Tácito, de los catorce distritos en los que se dividía Roma en esos momentos, cuatro de ellos quedaron arrasados por las llamas. Además, afirma que el Templo de Júpiter fue otra de las víctimas de este colosal incendio. 

El incendio de Roma
El incendio de Roma por Hubert Robert
Un hecho tan común en Roma como un incendio, ya que en verano eran muy comunes en esta ciudad, se convirtió, debido a su magnitud, en un arma política contra el Emperador. De hecho, estas "conjuras" perduraron en el tiempo, y años después historiadores como Suetonio afirmaron que Nerón se vistió con sus mejores galas y cantó mientras veía arder Roma. No obstante, si aceptamos lo narrado por Tácito, Nerón se encontraba en la residencia de verano de Antium, la actual ciudad de Anzio, cuando comenzó el incendio, y que las historias que se contaban sobre el Emperador tocando la cítara o cantando mientras Roma ardía no eran más que simples rumores sin fundamento. Asimismo afirma que al recibir la noticia del alcance del incendio, se trasladó a Roma para dirigir en persona la extinción. Llegando incluso a abrir su palacio para que las gentes que hubiesen perdido su casa no se quedasen en la calle. 

Sea cual sea la realidad, lo que si sabemos que es cierto es que el Emperador desarrolló un nuevo plan urbanístico, en que se incluía un nuevo palacio, Domus Aurea, en parte de los terrenos que el fuego había destrozado. La construcción de una nueva parte de la ciudad y de este nuevo Palacio, requería el ingreso de gran cantidad de dinero en las arcas estatales, y Nerón aumentó los impuestos de las diferentes provincias del Imperio. Este aumento de cargas fiscales provocó la caída del Emperador.

El Gobernador de la Galia Lugdunensis, Cayo Julio Vindex, que ve abusiva la política fiscal que impone Nerón, se levanta en el año 68 contra el poder imperial. Nerón, que no puede permitir que cunda el ejemplo entre el resto de provincias imperiales, ordena a Lucio Verginio Rufo que al mando de sus legiones sofoque la revuelta. Vindex al verse en minoría, declara su lealtad a un hombre que comenzaba a pedir su ascenso al trono, el Gobernador de la Hispania Tarraconense, Servio Sulpicio Galba. No obstante, el poder militar de Rufo acaba con las fuerzas sublevadas de Vindex, quien termina por suicidarse. Galba, por su apoyo a los sublevados, es declarado por Nerón "enemigo público", lo que equivale a una sentencia de muerte.

El Senado, que como sabemos era una de las víctimas de la política de Nerón, decidió dar su apoyo a Galba, al que terminan reconociendo como Emperador y, con el fin de acabar con Nerón le nombran “enemigo público”. Es decir, el castigo que Nerón había impuesto a Galba se volvía ahora en su contra.

La seguridad de Nerón recae en la temible Guardia Pretoriana y enfrentarse militarmente a ellos puede poner en jaque al Senado, por lo que deciden sobornar a Ninfidio Sabino, el Prefecto de la Guardia Pretoriana que secretamente esperaba ser nombrado Emperador, para que junto a sus hombres acaben con la vida de Nerón, quien al verse en peligro decide huir y cuando los guardas pretorianos entran en la Sala donde se hallaba escondido, Nerón ayudado por su con la ayuda de Epafrodito se suicidó. Tras su muerte, Ninfidio Sabino trató de nombrarse Emperador, pero fue asesinado por sus propios hombres.

2. El año de los cuatro Emperadores.

Tras la muerte de Nerón se abre un periodo en la Historia de Roma conocido como “El año de los Cuatro Emperadores”. El primero de ellos fue Servio Sulpicio Galba, al que nombramos anteriormente, quien en su marcha hacia Roma fue apoyado por Marco Salvio Otón, Gobernador de Lusitania, recibiendo de esta manera el apoyo de los pretorianos y del Senado, que lo había escogido antes incluso de la muerte de Nerón.

Galba
Moneda romana en la que aparece en rostro de Galba
Sus primeras medidas fueron tremendamente impopulares ya que intentando recuperar las arcas imperiales, vacías tras Nerón, impuso una fuerte política de impuestos a los ciudadanos. Además, la otra pata sobre la que se cimentaba su poder, el Ejército, se tambaleaba. Como recordaremos, la Guardia Pretoriana apoyó el levantamiento contra Nerón mediante la promesa de grandes recompensas, pero tras hacerse con el poder, Galba se negó a pagar lo prometido

Por otra parte, el apoyo de Marco Salvio Otón no era gratuito, Galba era un anciano de 70 años y deseaba que le nombrase heredero a su muerte, pero los planes de Galba eran otros y nombró heredero a Lucio Calpurnio Pisón Frungi Liciniano, por lo que el apoyo fue diluyéndose al igual que su fama entre los habitantes del Imperio.

El 2 de enero del 69, las legiones de Germania Inferior se negaron a renovar el juramento de lealtad al Emperador y nombraron como Emperador a su líder, Aulo Vitelio. Mientras, Marco Salvio Otón, aprovechó este levantamiento y convenció a la Guardia Pretoriana, para que le apoyasen. El 15 de enero, cinco días después de la adopción de Pisón, Otón acudió a presentar sus respetos al emperador; y tras esto se dirigió al campamento pretoriano donde fue aclamado como Emperador. Después, acompañado por un grupo de pretorianos fue a la caza de Galba, quien fue finalmente asesinado. Su sucesor, Lucio Calpurnio Pisón Frungi Liciniano, fue asesinado igualmente tres días después, siendo nombrado Emperador Marco Salvio Otón.

Otón
Áureo en el que aparece el Emperador Otón

El reinado de Marco Salvio Otón fue corto, pero en su adhesión al trono aceptó añadir el título de Nerón a su nombre y se volvieron a levantar las estatuas de Nerón. Como vimos, Marco Salvio Otón sabía que las tropas en Germania se habían levantado contra su predecesor, pero comprendió la magnitud del levantamiento cuando, tras abrir la correspondencia del anterior Emperador, tuvo conocimiento de que varias legiones al mando de Aulo Vitelio y avanzaban hacia Roma. A la vez, las tropas de Galia, Britania y Recia, se sumaron a este levantamiento, por lo que la situación de Otón era peligrosa.

El avance de las tropas de Vitelio era demoledor y una tras otra las ciudades caían en su mano, mientras esto ocurría, el mando militar de Otón se descomponía cada vez más rápido. Finalmente, y según afirma Dión Casio, con el fin de evitar una masacre fratricida, Otón se suicidaba clavándose una daga en el corazón. De esta manera, y estando tan solo en el mes de abril, Roma tenía un nuevo Emperador, Aulo Vitelio, aunque ahora sería conocido como Aulo Vitelio Germánico Augusto.

Vitelio
Áureo en el que aparece el Emperador Aulo Vitelio
Si tomamos como ciertas las fuentes clásicas, como por ejemplo Suetonio, observamos que el reinado de Vitelio intentó ser una continuación del periodo de Nerón. El nuevo Emperador se entregó a la molicie mediante orgías, grandes banquetes y festividades que sumieron a Roma en una gran crisis económica. Este descontento económico se suma al social, ya que en su carrera hacia Roma su ejército había saqueado todas las ciudades que habían encontrado a su paso, y tras la caída de Roma habían continuado haciéndolo en la capital con el beneplácito del Emperador. Por si fuera poco, también se granjeó la enemistad de la clase senatorial, a la que no devolvía los prestamos pedidos, y si alguien reclamaba el pago de la deuda el Emperador ordenaba su asesinato.

Aparece entonces en escena Vespasiano, que había sido Pretor en tiempos de Calígula y, en el momento de la muerte de Nerón, se encontraba en Jerusalén haciendo frente a la rebelión de los judíos del año 66. Vespasiano, debido a que Vitelio estaba sumiendo a Roma en la bancarrota, fue nombrado Emperador por sus hombres el 1 de Julio del año 69, y tras dejar parte de sus tropas en Judea al mando de su hijo Tito Flavio, marchó hacia Egipto a la par que llegaba a un acuerdo con Cayo Licinio Muciano, el Gobernador de Siria, quien dirigiría sus tropas hacia Roma para enfrentarse con Vitelio.

Vespasiano tomó Egipto con facilidad, con lo que dominaba la base de abastecimiento de grano de Roma, y ponía una soga en el cuello de Vitelio. Mientras, las tropas de Cayo Licinio Muciano llegaban a Italia por el noroeste y, avanzaban sobre Roma a gran velocidad. En diciembre, Vitelio era derrotado totalmente y asesinado por sus propias tropas. Tras el asesinato, su cuerpo se arrojó al Tíber y su cabeza cortada fue paseada por las calles de la capital. De esta manera, Vespasiano era nombrado Emperador.

3. Fin del Año de los Cuatro Emperadores. Los Flavios.

Con Vespasiano termina el año de los Cuatro Emperadores, ya que su mandato duró casi 10 años y fue el fundador de la dinastía Flavia, que englobó a tres emperadores.

Busto de Vespasiano. Museo Capitolino de Roma
Dentro del Reinado de Vespasiano se produce el ascenso de la familia de nuestro invitado de hoy, Trajano, ya que su padre se posicionó desde un principio a favor de Vespasiano en su lucha contra Vitelio. En agradecimiento por este apoyo, Vespasiano promueve el ascenso de los Trajano a la clase senatorial de Roma. Por su parte, Marco Ulpio Trajano fue ascendiendo dentro del escalafón militar, demostrando grandes dotes de mando que hacían que los hombres que se encontraban bajo él le siguiesen ciegamente.

En el año 76, el padre de Trajano fue nombrado Gobernador en Siria, y nuestro invitado de hoy le acompañó hasta allí, donde se le dio el mando de una legión romana.

Mientras en Roma, Vespasiano llevó a cabo una serie de políticas que tenían como fin consolidar su posición. A sabiendas de que el ejército, como había pasado en su caso, podía derrocar e investir nuevos emperadores, ofreció regalos al ejército con los que intentaban ganarse su favor, y redujo el número de las cohortes pretorianas al número y tamaño establecido por Augusto, con 9 cohortes quincuagenarias. Asimismo, los escritos publicados durante su reinado debían pasar un filtro con el objetivo que no se publicara nada que pudiera dañar su imagen pública e incluso se llegó a sobornar a historiadores para que hablasen bien de su persona en sus crónicas.

Si recurrimos a Suetonio, sabremos que Vespasiano fue víctima de constantes conspiraciones en su contra para derrocarlo, por lo que su extraña muerte, en junio del año 79, esta aun rodeada de misterio, un misterio que incluso puede salpicar a su hijo menor, Domiciano.

Una vez fallecido Vespasiano su hijo Tito Flavio, aquel que había quedado al mando de las tropas romanas en Judea durante el levantamiento de su padre era nombrado Emperador.

Tito Flavio
Cabeza de Tito Flavio perteneciente a una estatua de tamaño colosal. Gliptoteca de Munich
Tito gobernó con gran popularidad y es considerado por Suetonio como un buen emperador, aunque tuvo que hacer frente a la erupción del Vesubio causando la destrucción de Pompeya y Herculano. Tito donó una gran cantidad del Tesoro Imperial con el fin de ayudar a las víctimas y designó a dos ex-cónsules para dirigir las tareas de reconstrucción. Poco tiempo después, un incendió asoló Roma, sin alcanzar las proporciones del vivido bajo el mandato de Nerón, y el Emperador volvió a pagar los daños ocasionados.

Si tenemos en cuenta estas medidas y las mejoras en infraestructuras que hizo en Roma, nos puede parecer normal que el pueblo le adorase, pero fue víctima de una conjura orquestada por su propio hermano pequeño, Domiciano, a quien se acusa de envenenarlo el 13 de septiembre del año 81.

Estatua de Domiciano, Museos Vaticanos
Nombrado Emperador, su primer objetivo fue intentar crear una monarquía divina hereditaria, para lo que debía acabar con el Senado, una institución que, según sus pensamientos, era obsoleta y que concentraba los poderes arrebatándoselos al legítimo dueño, el Emperador.

Ni su padre ni su hermano pensaron que algún día sería nombrado Emperador, por lo que no recibió formación para gobernar. Esta falta de conocimientos queda reflejada en la política monetaria que impuso, ya que comenzó a aumentar la presencia de plata en las monedas, lo que llegó a provocar que la moneda valía más por su metal que por su valor monetario. Cuando la situación se volvió insostenible, ordenó la fabricación de moneda a mayor escala, lo que provocó una devaluación enorme de la moneda romana.

Su política militar no fue mucho mejor, en el año 87 se produce el conflicto con los Dacios, la Dacia es la zona que ocuparía la actual Rumanía, y el resultado fue un fiel reflejo del gobierno de Domiciano. El Emperador dio orden al prefecto pretoriano Cornelio Fusco para que con seis legiones cruzase el río Danubio y avanzase hacia Banato. No obstante, los dacios sorprendieron a las tropas romanas en Tapae, en la llamada Primera Batalla de Tapae, siendo aplastada la Legión V Alauda y el prefecto Cornelio Fusco sacrificado por los dacios. Los dacios victoriosos dirigidos por Diurpaneo, que de este momento fue conocido como Decébalo (“el que vale por diez hombres”), firmaron una paz con Roma que aceptaba esta derrota a cambio de no tener más enfrentamientos.

Durante esta época, Trajano destaca como militar, siendo nombrado Tribuno militar en Siria y Legado de la Legión VIII Gémina en Hispania. Posteriormente, en el año 89 se le encomienda aplastar la Revuelta de Saturnino en Germania, siendo nombrado en el 96 Gobernador de Germania donde destacó como uno de los mejores militares de su época.

Mientras en Roma, Domiciano se convirtió en un tirano cruel y paranoico, llevando a cabo gran cantidad de conspiraciones, persecuciones y asesinatos políticos contra todo aquel que se levantase contra su poder, o que el creyese que se enfrentaban a su gobierno. La situación se volvió tan insostenible que en una conjura en la que, según Dión Casio, participó incluso Dominicia Longina, la esposa del Emperador, Domiciano fue asesinado el 18 de septiembre del año 96.

4. Caída de los Flavios. Nerva Emperador.

Una vez fallecido Domiciano, el Senado de Roma haciendo uso del Fasti Ostienses nombró como nuevo Emperador a Nerva, un reputado senador de 65 años que había formado parte del Senado desde los tiempos de Nerón y al que Dion Casio relaciona de alguna manera con la conjura que acabó con la vida del anterior Emperador.

Nerva
Áureo en el que aparece Nerva como Emperador
La primera medida que tomó Nerva como Emperador fue aplicar el castigo de la Damnatio memoriae a su predecesor, es decir borrarle de la historia o la memoria de Roma, fundiendo todas las monedas en las que apareciese, quitando su nombre de todos los edificios públicos o incluso derribando todas sus estatuas. De hecho, al palacio de Domiciano se le cambió el nombre por el de “Palacio del Pueblo romano”.

Acto seguido, Nerva juró acabar con las persecuciones a los senadores que se habían iniciado bajo el poder de Domiciano, y para ganarse el favor del pueblo y del ejército, concedió un donativum de 75 denarios a cada uno de los ciudadanos de Roma y 5.000 denarios a cada uno de los soldados de la Guardia Pretoriana como conmemoración de su ascenso al poder. Además aprobó una serie de reformar económicas como créditos para los agricultores que alcanzaron la cifra total de 60 millones de sestercios; o reducir el impuesto sobre las herencias a un 5%.

No obstante, el mandato de Nerva estaba amenazado por dos razones: no tenía descendencia y la Guardia Pretoriana no estaba del todo contenta con el Emperador. La solución a ambos problemas estaba en la figura de nuestro principal invitado de hoy, Marco Ulpio Trajano.

Nombrando a Trajano como heredero, un militar de gran prestigio, se aseguraba que a su muerte no se iniciase otra guerra por el control del poder, ya que tanto el pueblo como el ejército adoraban a ese militar hispano que había sabido controlar Germania con acierto, por lo que le adoptó como hijo y heredero. Finalmente, Nerva muere de manera inesperada enero del 98 mientras Trajano se encuentra en la ciudad de Colonia.

5. El Emperador Trajano

Antes de ir a Roma para ser nombrado Emperador, Trajano lleva a cabo una serie de inteligentes medidas que buscan apaciguar posibles levantamientos como sustituir a los no partidarios de su nombramiento de los puestos de poder; castigar a los pretorianos que se habían levantado contra Nerva; mejorar la red de carreteras de Mogontiacum (Maguncia) y Augusta Vindelicorum (Augsburgo) para hacer más sencillo el intercambio de mercancías y tropas; y la construcción de un limes para asegurar los Campos Decumanos (lado derecho del Rin).

Tras llevar a cabo todas estas medidas, marcho para Roma donde fue investido como Emperador, convirtiéndose en el primer Emperador romano no itálico.

Emperador Trajano
Busto del Emperador Trajano en la Gliptoteca de Munich
El pueblo de Roma, ansioso tanto de grandes gestas militares exteriores como de tranquilidad en la política interior, acogió con entusiasmo la llegada de Trajano, el líder que había dominado a las tribus germanas.

De las primeras medidas que tomó, nada más ser nombrado Emperador, destacan la liberación de los encarcelados injustamente por Domiciano y la devolución de los bienes confiscados por éste. Realmente era una política continuista de las medidas tomadas por Nerva, pero su popularidad era mayor, por lo que el Senado Romano le dio el título honorífico de Optimus, «el Óptimo».

No obstante, el Estado que se encuentra Trajano a su llegada está casi sin recursos, por lo que tiene que hacer frente a una serie de medidas encaminadas a aumentar el Tesoro, y lejos de los que harían los políticos actuales, Trajano decidió no subir los impuestos sino que recurrió a devaluaciones de moneda al tiempo que emprendió una auténtica cruzada contra senadores y gobernadores de provincia corruptos, que eran obligados a devolver todo el dinero robado y luego eran desterrados. En este sentido, destacar el caso de Prisco que tras ser demostrada su corrupción, el Emperador Trajano le obligó a devolver lo robado, más de 700.000 sestercios, que hoy en día equivaldría a una cifra cercana a los 15 millones de euros.

Asimismo, Trajano llevó a cabo una serie de recorte de gastos imperiales, pero siempre respetando lo social, como la creación de los alimenta, un programa de ayuda a niños huérfanos y pobres de todo el imperio romano, o dando ayudas para comida y la educación, favoreciendo de esta inteligente manera la natalidad en el Imperio, que debido a las crisis económicas había caído de manera alarmante. Por su parte, Trajano sabe que debe dar ejemplo por lo que, tal y como hizo en el ejército cuando se ganó el respeto de sus legionarios por marchar a pie junto a ellos, por combatir en primera línea y comer el mismo rancho que ellos, hizo públicos los gastos de la familia imperial.

Pero Trajano también ha pasado a la Historia de Roma por ser el Emperador que llevó al Imperio a su máxima extensión, y la primera de las campañas militares que emprendió fue la guerra contra los dacios.
Dacia
La Dacia en época romana (marcada en rojo)
Como recordaremos, Domiciano había firmado una paz con los dacios de Decébalo, pero debido a la debilidad que mostraba Roma, los dacios rara vez respetaban lo acordado con impunidad, pero esto cambió con la llegada de Trajano.

En marzo del año 101, Trajano y sus legiones marcharon hacia Dacia, pero se encontraron un obstáculo que parecía imposible de solucionar, el río Danubio. Vadear el río era muy peligroso, ya que podían ser atacados en ese momento y aniquilados; esperar a que el río estuviese helado y cruzarlo era una temeridad, ya que el peso de los hombres y su equipamiento podría romper el hielo. La solución la encontró Apolodoro de Damasco, el arquitecto de Trajano, se debía construir un puente de piedra para cruzar de manera segura el río. A Trajano le gustó la idea, pero cuando preguntó por el plazo de construcción, Apolodoro le respondió que al menos serían 10 años. El emperador dijo que lo querían hecho en menos de un año y puso a todos los legionarios a trabajar en este puente, que quedó construido en el plazo estipulado por el Emperador.

Puente de Trajano
Recreación del Puente de Trajano sobre el Danubio
Una vez cruzado el Danubio, Trajano y sus hombres cruzaron las Puertas de Hierro, una garganta o cañón natural del Danubio, y pusieron rumbo a la capital de los Dacios, Sarmizegetusa, a la que puso cerco con 4 legiones. Hay que reseñar que mientras Trajano y sus hombres avanzaban, detrás de ellos Apolodoro de Damasco fue diseñando y construyendo una calzada para que en caso de requerir refuerzos o alimentos, estos llegasen más rápido.

En estos momentos se produjo la segunda batalla de Tapae, que si bien la primera finalizó con derrota romana, esta segunda batalla tuvo un desenlace distinto. Decébalo que se sabía en inferioridad numérica frente a las huestes romanas, preparó una emboscada en la que tras bloquear el paso por un angosto valle, arqueros y jinetes ocultos en los bosques de la parte superior esperarían la orden para lanzar su ataque desde una posición superior a los atascados soldados romanos. El plan de Decébalo podría ser brillante, pero más brillante aun fue Trajano, que adivinó los planes del dacio y mandó dividir su ejército en dos partes. El primer grupo, dirigido por el propio Trajano, compuesto por cerca de 57.000 hombres se dirigió hacia el estrecho y bloqueado paso haciendo ver que caerían en la emboscada. Mientras, el segundo bloque romano, al mando de Tercio Juliano y compuesto por 30.000 hombres, se internó en los bosques donde estaban ocultos los dacios y les atacaron para acabar con la emboscada. Los dacios se vieron sorprendidos por la estrategia romana, pero resistieron valerosamente hasta que una tormenta estalló en el lugar, los dacios pensaron que tanto la tormenta como la inminente derrota eran una señal divina y decidieron retirarse.

Tapae
Recreación de la Segunda Batalla de Tapae
A pesar de esta victoria, las tropas de Trajano quedaron muy dañadas, por lo que el Emperador desistió seguir avanzando y durante lo que quedaba de año se dedicó a reforzar y reagrupar sus tropas. La llegada del invierno fue aprovechado por Decébalo para lanzar un contraataque cruzando el Danubio, pero fue rechazado por las tropas romanas. Como respuesta, el ejército romano hizo una incursión en el territorio dacio forzando a Decébalo a rendirse meses después. Trajano victorioso retorna hacia Roma donde obtiene del Senado el título de Dacicus.

Una vez más, la paz acordada con los dacios no fue respetada por Decébelo, quien en el año 105 emprendió una invasión contra territorio romano intentando levantar a algunas de las tribus del norte del río contra Roma. Cuando Trajano tuvo noticias de este levantamiento partió desde Ancona y los romanos tomaron con facilidad la capital dacia, Sarmizegetusa, y posteriormente la destruyeron. El líder dacio, Decébalo, se suicidó antes de caer en manos romanas, y su cabeza cortada fue exhibida en Roma en los escalones que llevaban al Capitolio.

Trajano, además de la victoria, se hizo con las grandes minas de oro de Dacia y del enorme tesoro de Decébalo, compuesto por 165 toneladas de oro y el doble de plata, aumentando de esta manera las finanzas del Imperio.

Estas gestas se conmemoran levantando la Columna de Trajano en el Foro donde en sus relieves podemos observar escena a escena la toma de la Dacia.

Columna de Trajano
Imponente Columna de Trajano levantada en Roma.
Tras esta victoria, llegaron siete años de paz en los que Trajano gobernó obteniendo los mismos éxitos llevando a cabo una política de mejora de infraestructuras como edificios nuevos, monumentos y carreteras en Italia e Hispania. Pero Trajano era un gran militar, por lo que el siguiente periodo importante en su reinado es la guerra que llevó a cabo contra los partos.

Impero Parto
Localización del Impero Parto
En el año 113 el Rey Parto Osroes colocó en el trono de Armenia a un rey títere, algo que era inaceptable para Roma, ya que Partia y Roma compartían la hegemonía sobre Armenia. Pero Trajano no solo debía proteger los intereses políticos, también debía llevar a cabo una política geoestratégica acorde a los intereses romanos, por lo que Trajano mandó a las tropas a esta zona para controlar la ruta comercial emergente más importante del mundo, la Ruta de la Seda.

Los partos fueron derrotados por Roma, que amplió sus territorios tomando Armenia, Asiria y Mesopotamia fueron integradas en el Imperio, y Trajano lamentó ser demasiado viejo para seguir los pasos del gran general de todos los tiempos, Alejandro Magno, y tomar la India.

La ampliación del Imperio Romano con estos vastos territorios, ampliaba también los problemas para Roma, ya que tenía que hacer frente a la resistencia de algunos pueblos, por lo que el hábil Trajano cambió las armas por la política y depuso al Rey parto Osroes I colocando en el trono a un títere de Roma, Partamaspatesen.

Tras esto comenzaron los problemas para Trajano: unos problemas propios, con achaques en su salud; unos problemas de política interna, comienzan a surgir senadores que creen que el Emperador está llevando al ejército demasiado lejos; y unos problemas externos, los judíos comienzan una rebelión por todo Oriente Próximo (Egipto, Chipre, Cirenaica, Judea y Mesopotamia).

Trajano tiene que aplastar estas revueltas judías, por lo que se retira con parte de su ejército, dejando a se vio obligado a retirar su ejército para aplastar las revueltas, pero cae enfermo (hoy día aun se discute si fue un golpe de calor o algún tipo de accidente cardiovascular) en la primavera del año 117. Meses después, el 9 de agosto, cuando se encontraba en Selinus de Cilicia sufrió un edema que acabó con su vida.

Su cadáver fue incinerado y sus cenizas se colocaron debajo de la Columna Trajana.

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